domingo, 18 de enero de 2015

La guerra de los laboratorios en el mundo global XI



 Se han tomado medidas y se han realizado investigaciones en este terreno (noviembre de 2009), pero no parece suficiente, según el Doctor Ávila Vázquez:
Se aprobó una ley que intenta regular la actividad, es un paso adelante pero insuficiente. Es preciso defender los derechos ciudadanos de los pacientes cuando la ciencia neoliberal los manipula con fines estrictamente comerciales. Con ese objetivo la UNESCO emitió la Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos en 2005, formulando lineamientos que promueven la defensa de los grupos vulnerables; propendiendo al beneficio de la comunidad que pone su cuerpo; protegiendo a las personas de los daños a su salud; justificando las investigaciones transnacionales solamente en la necesidad del país anfitrión; exigiendo la independencia de los comités de ética de evaluación, respecto de los laboratorios y comités locales, entre otros aspectos. El avance del conocimiento humano es importante para mejorar las condiciones de vida de la humanidad, pero no su única condición. La Comisión de Determinantes Sociales de la OMS publicó que los avances en medicamentos y tecnología, entre 1991 y 2000, evitaron 176.633 muertes en EEUU, pero si la tasa de mortalidad en afro-americanos fuera igual a la de los blancos se hubieran evitado 886.202 muertes, demostrando que el problema no está en que nos falten conocimientos sino que las herramientas para cuidar y recuperar la salud no están al alcance de todos por la gran inequidad del sistema.
Desde 1970 en la India la producción de genéricos podía ser comercializada en otros países pobres que, como en ese país, cuentan con una proporción de gente muy vulnerable al SIDA, como es la mayoría de los países del África subsahariana. En estas zonas se puede calcular una población infectada que supera los cincuenta millones de personas. La falta de estos medicamentos antirretrovirales produce una mortandad de más de tres millones de personas por año. Dice la Dra. Teresa Forcades i Vila:
La industria farmacéutica india de genéricos ha sido hasta el momento fundamental para asegurar el acceso a los medicamentos a un porcentaje ínfimo pero creciente de la población de los países pobres. Especialmente el acceso a los medicamentos antirretrovirales necesarios para tratar la infección por HIV. Gracias a esta libre competencia que eliminaba el sistema de patentes, el precio del tratamiento se había reducido hasta el año 2004 de 1.500 a 150 dólares anuales por persona. Además, dado que no tenían que respetarse las patentes que obligaban a producir cada medicamento por separado, los laboratorios indios podían combinar los tratamientos múltiples en una sola pastilla.
Esta posibilidad de combinar tres principios activos en una única pastilla posibilitó una baja de los costos que abrió la posibilidad de acceso a millones de personas que, de otro modo, hubieran encontrado una muerte segura en el corto plazo. Al mismo tiempo esta industria ocupaba hasta 2003 a 500.000 personas en más de 20.000 empresas. Éstas mediante trabajos a terceros incorporaban otros 2,5 millones de puestos de trabajo. Pero este proceso de crecimiento industrial farmacéutico fue fuertemente presionado por los laboratorios internacionales. La Organización Mundial del Comercio (OMC) hizo sentir todo su peso. Como resultado de ello el gobierno de la India derogó la ley de 1970 y aceptó la imposición de las patentes de los grandes laboratorios. Lo cual produjo una decuplicación de los precios. A partir de 1995 la pequeña y mediana industria medicinal de la India soportó 8.926 demandas judiciales cuya consecuencia fue la pérdida de más de 7.000 patentes que ahora deberán afrontar el pago de los honorarios internacionales.
El laboratorio Pfizer, que ye hemos nombrado en estas notas, es hoy la mayor compañía farmacéutica, y uno de los conglomerados principales de los EEUU en el mundo. Su poder logró doblegar al gobierno francés ante la amenaza de retirarse de ese país si persistía con sus demandas contra este laboratorio.