sábado, 14 de febrero de 2015

El negocio de las investigaciones medicinales IV



 El concepto de libertad ha sufrido varias mutaciones en sus interpretaciones. Una rápida recorrida por las propuestas de definición nos pondrá frente a un amplio cuadro dentro del cual se ha debatido en los últimos tres siglos. Por ejemplo, la Real Academia nos dice:
El liberalismo es una corriente filosófica, económica y política que promueve las libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo. Constituye la corriente en la que se fundamentan tanto el Estado de derecho, como la democracia representativa y la división de poderes.
En esta definición se puede percibir el resabio de las luchas contra los Estados despóticos, propios de las monarquías anteriores al siglo XVIII, de allí su énfasis en la dualidad despotismo vs. democracia representativa. En la siguiente  aparece un rasgo jurídico que resalta la libertad civil:
Se trata de un sistema filosófico y político que promueve las libertades civiles y que se opone al despotismo. La democracia representativa y los principios republicanos se basan en las doctrinas liberales.
Debemos tener en cuenta que al mencionar el liberalismo no debe pasar desapercibido que no es una corriente de pensamiento uniforme, que dentro de ella es posible distinguir distintos tipos de liberalismo. El liberalismo político es el que predominaba hasta principios del siglo XX época en la que comenzó a hablarse de liberalismo económico  hasta la crisis de 1929. Reapareció con fuerza en los comienzos de los setenta, etapa en la cual adquirió el prefijo neo intentando borrar la memoria de los terribles años treinta. Este neoliberalismo adquirió un poder global con la firma del Consenso de Washington a fines de los ochenta. Esta versión es la más difundida en las últimas décadas sobre todo por las grandes corporaciones y los grupos económicos más fuertes. Su ideario central sostiene limitar la intromisión estatal en las relaciones comerciales, promulgando la reducción de los impuestos y eliminando las regulaciones.

Esta introducción tiene por objeto comprender el marco ideológico imperante que da sustento a los debates que hemos venido analizando. La mención reciente de las grandes corporaciones debe permitirnos pensar en la actitud de los laboratorios como parte integrante y muy gravitante de este juego de guerra del capitalismo global actual. Además, la aparente solidez argumental que parece defender las posiciones de estas grandes empresas está sustentada en las doctrinas que se enseñan en gran parte de las universidades, por lo menos del mundo occidental.
El investigador Hinkes-Jones, al que vengo siguiendo en estas notas, no expresa taxativamente este entramado ideológico en el que se desarrollan todos estos debates, pero lo supone. Así se puede entender por qué defiende la no exclusividad de las licencias dado que abren las investigaciones a un número mayor de participantes lo cual democratiza el negocio, impidiendo la monopolización de las patentes:
La no exclusividad de las licencias públicas protegía de hecho a la investigación académica de caer en una “fiebre del oro” en busca de patentes. Al suprimir esta restricción, ha abierto las compuertas a una avalancha de capitales privados deseosos de hacerse con el monopolio sobre la investigación científica más avanzada. Ahora, entidades privadas ayudan a financiar los centros académicos a cambio de la prioridad en el proceso de “transferencia tecnológica”, es decir, de la cesión en exclusiva de los resultados de la investigación financiada con dinero público a empresas privadas. Los grandes conglomerados farmacéuticos, como Merck y GlaxoSmithKline, financian colaboraciones con universidades privadas y públicas en torno a proyectos de investigación sobre enfermedades actualmente incurables, con la condición expresa de que esas compañías puedan explotar cualquier descubrimiento futuro al amparo de una licencia exclusiva. Dichos descubrimientos, tengan que ver o no con la finalidad original del proyecto,  se convierten entonces en productos farmacéuticos de marca que se venden a precios desorbitados.