martes, 2 de diciembre de 2014

La guerra de los laboratorios en el mundo global II



 Para aportar a una fundamentación seria, que consolide el contenido de lo dicho en la nota anterior, y  evitar de este modo caer en esa práctica tan difundida y tan perniciosa hoy como lo es el “opinologismo” presente en los medios concentrados, en especial la televisión, voy a proponer la lectura de citas de personalidades académicas, investigadores, profesores universitarios, que no son palabra habitualmente publicada en los grandes medios. Ellos nos ayudarán en este recorrido para comprender mejor el tema propuesto.

Comenzando por Pepe Escobar (1954), periodista de prestigio internacional cuyas investigaciones lo han llevado a vivir en lugares tan dispares como Londres, París, Milán, Los Ángeles, Washington, Bangkok y Hong Kong. Escribe cotidianamente una columna para Asia Times Online, y trabaja como analista para Russia Today y Tom Engelhardt's TomDispatch.com. Comentando las reuniones del empresariado  internacional dice:
Las sesiones ávidamente disputadas por la constelación de egos son rutinariamente anunciadas por cencerros que resuenan de un lado al otro del Centro de Congresos. Cada cencerro que resuene hasta el sábado usará un tono que corresponde al tema de la reunión de 2014: “La remodelación del mundo: consecuencias para la sociedad, la política y los negocios”. Esa remodelación es propuesta por muchos de los que causaron (o se beneficiaron de) la crisis financiera de 2007-2008.
¿A quiénes se refiere este analista internacional? Nos lo responde el Director de Navegación e Ideas, consultora especializada en desarrollo social y cultural. El sociólogo Doctor Juan Francisco Coloane, con una Maestría en la Universidad de Gainesville, Florida, es actual funcionario de Naciones Unidas:
El capital de las Corporaciones Transnacionales conforma un sistema mundial de bienes y servicios que se transan en procesos productivos fragmentados a través de un intenso comercio internacional. El circuito de insumos y productos adquiere vida en redes y franquicias manejadas por contratistas y los bienes y servicios que lo componen, en su gran mayoría pertenece a consorcios privados. Todo ello existe porque al nivel macro, el capital corporativo transnacional además de ser el principal propietario del circulante, diseña y controla el mundo. La implicancia consiste en que cualquier modificación mayor de política económica doméstica y con mayor razón, de política económica internacional, estará sujeta a ese flujo de capitales que proviene de las Corporaciones Transnacionales, especialmente las privadas.
Los dueños de ese enorme capital de miles de billones de dólares conforman una especie de Club Privado de los ricos. El Doctor Paul Krugman (1957) premio Nobel de Economía (2008); Profesor de Economía y Política Internacional en las universidades de Yale, donde se graduó, de Princeton, de Stanford y del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), habla de ellos:
Lo primero que hay que decir es que esperar que los ricos no hagan ostentación de su riqueza es, por supuesto, poco realista. Si uno tiene la impresión de que en las décadas de 1950 y 1960 los ricos eran más comedidos, pues es porque eran mucho menos ricos, tanto en términos absolutos como relativos. La última vez que nuestra sociedad fue tan desigual como lo es hoy, las mansiones gigantes y los yates eran igual de ostentosos que ahora; por algo, Mark Twain llamó a aquella época la Edad Dorada.
Y agrega más adelante:
Aparte de eso, hay muchos ricos para los que la gracia está precisamente en alardear. Vivir en una casa de 3.000 metros cuadrados no es mucho más agradable que vivir en una de 500. Yo creo que hay gente que de verdad puede apreciar una botella de vino de 350 dólares, pero la mayoría de las personas que compran algo así no se darían cuenta si la sustituyésemos por una botella de 20 dólares. Así que, en gran medida, se trata de exhibirse, algo que, naturalmente, podría haber dicho el sociólogo y economista Thorstein Veblen[1].
El premio Nobel de Economía, Nouriel Roubini expuso en el 2º Congreso Internacional de Responsabilidad Social (noviembre de 2014):
Si se agudizan las diferencias sociales resultado de este orden económico mundial puede haber una revolución porque las empresas privadas no toman personal. Están reduciendo los costos laborales, eso es menos consumo y más peligro para las empresas. Deben implementarse políticas que sostengan el consumo de los trabajadores;  pero debo alertar por la acción de las élites que tienen poder de lobby y poder de voto. La combinación de dinero y corrupción tiene resultados desastrosos en la política económica.
Creo que podemos dejar como ya aclarado el panorama internacional que rige desde la segunda posguerra, etapa que los periodistas y ciertos investigadores han denominado con un concepto técnico, que esconde su verdadera naturaleza: globalización.



[1] Economista y sociólogo estadounidense (1857-1929). Se licenció en filosofía por la Universidad Johns Hopkins y se doctoró por la de Yale. Por su énfasis en los usos y costumbres sociales como fenómenos explicativos de la actividad económica, se le considera el fundador de la corriente institucionalista del pensamiento económico.