miércoles, 6 de abril de 2011

XX.- Es necesario mejorar urgentemente la distribución

Hemos estado analizando el proceso por el cual en las últimas décadas, más específicamente, con el acceso de Ronald Reagan Presidente de los Estados Unidos entre 1981-1989, y con él los republicanos y su neoliberalismo, en estrecho contacto con Margaret Thatcher, Primera Ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, se incrementó la profundidad de la brecha entre ricos y pobres. Los noventa y la primera década del este siglo el proceso siguió su camino. Esto nos señala con claridad que el sistema capitalista, sobre todo cuando el Estado se recluye en su función meramente administrativa (recuérdese que en el país del norte a los gobiernos se los denomina “administraciones”), el libre juego del mercado, que es muy poco libre, acumula la riqueza en un solo, el de los ricos. Es sencillo, entonces, comprender que el problema central que el capitalismo no puede resolver con su famoso automatismo del mercado es el de la “distribución de la riqueza”. Como ejemplo claro veamos las últimas decisiones políticas del presidente Obama, un demócrata corrido al centro-derecha del espectro político.
Para ello nos basaremos en los análisis económicos de Sam Pizzigati , quien va siguiendo este tema en su país:
El pacto de recorte fiscal de la administración Obama anunciado la semana pasada [diciembre – 2010] ha enfurecido a muchos estadounidenses. Pero la pródiga generosidad hacia los ricos de EEUU no debe sorprender a nadie. Mucha de la cháchara sobre el pacto de recorte fiscal que la Casa Blanca ha acordado con los líderes republicanos del Congreso ha girado entorno a las implicaciones a corto plazo del pacto, los dólares que extendiendo los recortes de Bush dos años –y declarando un año de “fiesta” fiscal a la Seguridad Social –irán a los bolsillos de EEUU. Esos dólares son –unos 77.000 $, promedio, para cada norteamericano perteneciente al 1% más rico, y poco menos de 400 $ para los contribuyentes pertenecientes al 20% más pobre– ciertamente una lectura animada. Pero el impacto más significativo del pacto, como señala el economista Paul Krugman, será casi seguro a largo plazo. Nos enfrentamos a “la creciente probabilidad de que los impuestos bajos para los ricos se hagan permanentes, dañando las políticas públicas durante las décadas venideras”.
Nuestro investigador agrega que existe una gran probabilidad de que se haya entrado en lo que Chuck Collins , ha calificado como «espiral mortal hacia la plutocracia ». Esta espiral se retroalimenta con una lógica que produce «a mayor riqueza concentrada, más ricos utilizan esa riqueza –y poder– para reescribir nuestras reglas económicas y concentrar más, si cabe, los privilegios». Esto no es una novedad del neoliberalismo, un teórico del liberalismo clásico muy respetado en ese país, Walter Lippmann (1889-1974), creía, que «el progreso social y económico ya no requería de impuestos altos a los ricos, puesto que el “tamaño de la torta puede ser incrementado por invención, organización, inversión de capital, y política fiscal”», y de allí revertiría sobre el resto de la Nación. A pesar de ello Lippmann no dejaba de advertir que: «el sentir general se ha puesto por completo en contra de la acumulación privada de excesiva riqueza». Si bien es cierto hubo presidentes que sostuvieron posiciones opuestas como el demócrata Harry Truman (1884-1972) que sostuvieron que los que: «ayudan a los ricos y clavan un cuchillo en la espalda del pobre», otro demócrata de muy buena imagen como el presidente John Kennedy (1917-1963) como apoyo a su política lanzó aquella frase célebre: «la marea creciente levanta todos los barcos».
Pizzigati, ante el panorama político de los Estados Unidos, reflexiona:
Los peligros que arriesgamos como sociedad cuando apartamos la mirada de la persecución de las grandes fortunas se mantienen más vívidamente que en cualquier otro momento desde la Gran Depresión. Respetados y reputados expertos y políticos en plataformas de opinión –premios Nobel como Joseph Stiglitz, ex altos cargos como Robert Reich– han estado vinculando estrechamente nuestros tiempos difíciles con lo que el politólogo de la Universidad de Yale, Jacob Hacker , llama «nuestra hiper-concentración en lo alto». Este fenómeno, que inquieta a algunos intelectuales del norte, entre ellos Chuck Collins, sostiene:
Solo hay unas pocas formas de intervenir para prevenir la "Espiral Letal Hacia la Plutocracia", y revertir el curso. Todas requieren de una ciudadanía comprometida que diga de forma clara: "Queremos una economía que sirva a todos, no solo a los ricos". La primera intervención es mediante impuestos progresivos sobre la riqueza, los ingresos y la propiedad. Necesitamos de manera urgente restaurar un impuesto progresivo sobre la propiedad. En lugar de hacer un trato para instaurar la propuesta Republicana sobre los impuestos que debilita la ley, el Congreso debe empujar el Responsible Estate Tax Act, que comenzaría a romper la riqueza concentrada. La segunda es mediante una robusta campaña de reforma financiera que cierre el vinculo entre riqueza y poder político. Cualquier cosa que coloque obstáculos entre la influencia política y la riqueza ayuda a alentar la Espiral Letal.
Palabras que encierran una sabiduría política que no debe menospreciarse.

1 comentario:

manuel el coronel dijo...

Obama deja claro que hasta que no se caiga el imperio profe, no sapa nada...