miércoles, 12 de noviembre de 2014

La juventud - ¿esperanza o peligro? VII



Para fundamentar su posición, incorpora el siguiente caso, al que considera un emergente de esa crisis:
Las escuelas educan en el conformismo y no en la Democracia. Cuando recogía el premio a Profesor del Año en Nueva York, el 31 de enero de 1990, John Taylor Gatto molestó a muchos asistentes a la ceremonia al afirmar: "La verdad es que en realidad las escuelas no enseñan nada más que a obedecer órdenes. Para mí es un gran misterio debido a las miles de personas solidarias que trabajan en las escuelas como maestros, ayudantes y administradores, pero la lógica abstracta de la institución anula sus contribuciones individuales".
Como contracara de esa juventud estadounidense, encontramos la experiencia del doctor en Economía y magister en Filosofía, Rémy Herrera, investigador del prestigioso Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) y profesor de la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne, Francia. Invitado a exponer en el Primer Foro Social de las Américas (Quito, 25-7-2004), en su informe sostuvo como prueba de una grata sorpresa:   
Durante estos días del Foro Social, lo más impresionante fue la presencia masiva de jóvenes, ecuatorianos por supuesto, pero también colombianos, peruanos, venezolanos, brasileños… Su conciencia de los peligros que el neoliberalismo guerrero de los Estados Unidos hace pesar sobre la humanidad entera, su espíritu de fraternidad internacionalista, su compromiso militante generoso y resuelto… fueron lecciones de esperanza para nosotros todos. Esta magnífica movilización de la juventud nos impide de ser pesimistas. Pues si la juventud latinoamericana es a la imagen de lo que hemos visto en Suramérica, entusiasta, solidaria, combativa, podemos realmente creer no solamente que un mundo mejor es posible, sino que está construyéndose, gracias a nuestras luchas comunes.
Esos jóvenes que llamaron la atención del profesor de la Sorbona, de París, estaban unidos por grandes ideales comunes, por su profundo análisis de la problemática social, por su capacidad de construir nuevas organizaciones para dar cabida a toda esa energía y permitir articular las diversas propuestas hacia un camino común de liberación:
Un punto de convergencia parece ser la toma de conciencia de la necesidad de articular nuevos proyectos sociales a la escala nacional, regional y mundial. Suprimir la miseria, el desempleo y la explotación, reducir lo más rápido que sea posible las desigualdades sociales, instaurar sistemas públicos voluntaristas de salud, de educación, de infraestructura, de pensionados… asegurar una distribución igualitaria de los productos de base, abolir las discriminaciones raciales y sexistas, implementar reformas agrarias, permitir la reapropiación por el Estado de los medios de producción estratégicos para el desarrollo del país y de los recursos naturales de la nación… participan juntos, sin duda, de las medidas a tomar al nivel nacional. Pero la reflexión tendrá también que poner en cuenta la definición de un nuevo orden político mundial, lo que pasa por la redistribución internacional de los recursos y la creación de un fisco mundial, la negociación del acceso a los mercados y a los sistemas monetarios y financieros, la reducción drástica de la deuda exterior del Sur y –¿cómo no pensar en eso seriamente?– que levanta sistemáticamente el entusiasmo del público, especialmente de las jóvenes generaciones.