domingo, 5 de enero de 2014

La inseguridad es una paranoia construida por los medios IV



El miedo colectivo presenta diversas aristas para analizarlo. Es un tema altamente complejo pero que no debe ser apartado en un estudio como el presente. Ya quedó dicho que el miedo tiene un aporte importante en la configuración de la sensación de inseguridad social. También debemos recordar lo afirmado sobre los cambios sociales que ha producido la sociedad industrial de masas. Este tipo de sentimiento agudiza la sensibilidad y distorsiona la percepción de los riesgos reales. Esto se ha prestado a una cierta manipulación. Pero comencemos por entender mejor cómo funciona el miedo.
En un muy interesante artículo reciente que lleva por título ¿Dónde guardamos nuestros temores cotidianos?, el Profesor de la Universidad Ramon Llull (Barcelona), Jorge L. Tizón, Doctor en Medicina por la Universidad de Barcelona, psicoanalista, psiquiatra y neurólogo, especializado en atención primaria, sostiene:
El miedo se ha convertido en uno de los sentimientos dominantes en la sociedad actual. Tanto el temor que nace de las circunstancias colectivas (calamidades climatológicas, guerras o crisis económicas galopantes) como el que surge de nuestro interior, especialmente del cerebro (fobia, ansiedad, terror, angustia, pánico,  incertidumbre). Además, la creciente influencia de los medios de comunicación de masas sobre nuestra conducta  provoca que los temores queden multiplicados y nos aparezcan más terribles de lo que en realidad son.
Sus análisis van penetrando, de manera rigurosa pero comprensible para el ciudadano de a pie lector, la naturaleza y el poder del miedo. Su intención es pedagógica. Sitúa cada uno de los temores en su contexto justo, ofreciendo un modo de descubrir cómo aparecen nuestros miedos y trata de explicarnos cómo manejarlos en nuestra vida cotidiana. El conocimiento, la detección de su origen, y nuestra capacidad de control sobre ellos pueden hacerle perder vigor. Se logra, en casos necesarios, atenuarlos o neutralizarlos por terapias y enfoques basados en la inteligencia emocional. Con bisturí preciso, el doctor Tizón describe y pone las bases para que cada persona pueda vivir sin miedo.
Es autor de un libro, también de reciente publicación, El poder del miedo, en el que se extiende en el tratamiento de este tema. Allí reflexiona sobre algunos aspectos del tema que han ido apareciendo en estas páginas: la  creciente influencia de los medios de comunicación en nuestra conducta. Gracias a ellos, dice «los temores se multiplican y aparecen más terribles de lo que en realidad son». Ante la sencilla pregunta: ¿Qué es el miedo?, responde:
Es una de las emociones humanas más básicas, preprogramada desde el nacimiento. Como el resto de las emociones, el miedo nos acompaña durante toda la vida, forma parte de nuestra constitución y de nuestra dotación genética como especie. No podemos eliminarlo, pero sí aprender a soportarlo o a enfrentarnos a él. Nadie sobreviviría sin miedo. Estaría muerto.  Si no tuviéramos miedo a ser atropellados por un coche, o un autobús no duraríamos en una gran ciudad.  Hay un tipo de miedo fundamental  para preservar al individuo y a la especie.
Avanza en sus explicaciones sobre cuáles son las causas que originan el miedo:
Existen los miedos específicos (o fundamentales) como el miedo a la oscuridad, a las alturas, o a la soledad. Por otro lado, los miedos personales, que se desarrollan en el ámbito de la  familia y de los grupos sociales, que, siendo la permanencia de los anteriores y presidido por el miedo a tener miedo, pueden degenerar en patologías o fobias. Y por último, los que tienen que ver con la cultura y la sociedad, como el miedo al terrorismo, a la impopularidad, a pasar desapercibidos, a la dependencia, el paro, la pobreza, la soledad, la caída de los sistemas de pensiones, sanitarios, de enseñanza.