domingo, 9 de junio de 2013

La filosofía “no sirve para nada” IX



 Afrontemos ahora el problema que venimos analizando, desde otra óptica. El término “paradigma” se origina en la palabra griega “parádeigma”, que, a su vez, se divide en dos vocablos: pará = ‘junto’ y deīgma = ‘ejemplo, modelo, patrón’. Originariamente, significa ‘patrón o modelo’. En Wikipedia, encontramos esta definición:
En términos generales, se puede definir al término paradigma como la forma de visualizar e interpretar los múltiples conceptos, esquemas o modelos del comportamiento en todas las etapas de la humanidad en lo psicológico y filosófico, que influyen en el desarrollo de las diferentes sociedades integradas e influenciadas por lo económico, intelectual, tecnológico, científico, cultural, artístico y religioso que al ser aplicados pueden sufrir modificaciones o evoluciones según las situaciones para el beneficio de todos.
El filósofo y científico Thomas Kuhn[1] (1922-1996) publicó La estructura de las revoluciones científicas (1962), obra en la que otorgó al concepto “paradigma” un significado más preciso, para referirse al conjunto de prácticas que definen una disciplina científica durante un período específico. Las características que exigía fueron: a.- lo que se debe observar y escrutar; b.- el tipo de interrogantes que se supone hay que formular para hallar respuestas en relación al objetivo; c.- cómo deben estructurarse estos interrogantes; y, d.- cómo  deben interpretarse los resultados de la investigación científica. Si bien este esquema está pensado para la  actividad científica, podemos tomarlo para comprender cómo se estructura nuestra capacidad de conocer y entender, en una cultura como la occidental moderna, en la que la ciencia es un modelo de acceso a la verdad.
La introducción nos sirve para ir al encuentro de un intelectual, Rigoberto Lanz[2] (1945-2013), que ha investigado el tema y ha escrito un texto en el cual aborda la incidencia del paradigma en la formación del intelecto. Bajo el título El arte de pensar sin paradigmas. La educación en el banquillo, analiza con profundidad este problema:
¿Es posible "pensar sin paradigmas"? ¿Es posible "vivir sin paradigmas"? Tal vez este tipo de interrogación pueda parecer un tanto retórica, pues la respuesta automática debería ser "No". No, si se entiende paradigma como lo quiere Edgar Morin[3]: "Todo supuesto respecto de la vida misma". Si paradigmas son los supuestos con los cuales pensamos, hablamos y nos comunicamos; si el lenguaje mismo es ya un supuesto, entonces, obviamente no se puede ni vivir, ni pensar sin paradigmas. Pero si paradigma no es solamente eso, como lo sugiere Morin, entonces la pregunta es menos retórica. Y si ya nos situamos en este comienzo del siglo XXI, unos de los rasgos más distintivos de la época que nos toca vivir es que, en efecto, ciertos paradigmas ya no sirven para pensar, ciertos paradigmas que nos acompañaron durante largas décadas, siglos incluso, ya no están en condiciones de pensar el mundo, ya no sirven para explicar el mundo, para guiar nuestras conductas en el mundo en que estamos.
Lanz nos desafía a discernir el problema que representa la inadecuación de las estructuras de pensamiento a través de las cuales nos relacionamos con la realidad cotidiana, social, económica, política, cultural, etcétera, dentro de la etapa que nos toca vivir. Las incongruencias que se nos cruzan en nuestras percepciones y reflexiones cotidianas generan un espacio de incertezas que debemos tener en cuenta para no quedar sumergidos en un mar de dudas que, a su vez, desestabiliza nuestra relación con el entorno y con los otros.
Tener conciencia de que manejamos una concepción del mundo que nos devuelve com


[1] Doctorado en Filosofía y en Física Teórica por la Universidad de Harvard. Fue historiador y filósofo de la ciencia estadounidense y profesor de esa universidad y de las de Berkeley, Princeton y Massachusetts.
[2] Sociólogo venezolano, magíster en Filosofía de la Ciencia y profesor titular de la Universidad Central de Venezuela. Investigador, escritor, ensayista, académico, fundador del Centro de Investigaciones Postdoctorales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela.
[3] Sociólogo y antropólogo francés (1921). Estudioso de la crisis interna del individuo, ha abordado la comprensión del «individuo sociológico», a través de lo que él llama una «investigación multidimensional».