miércoles, 23 de julio de 2014

El capitalismo y la felicidad humana XV




Si bien debo admitir que el ejemplo es un poco extemporáneo, correspondiente a una cultura ajena a nosotros, por lo cual “toda similitud con la vida real es mera coincidencia” (como se dice en las películas) no por ello tomar nota y reflexionar debe ser necesariamente una tarea inservible o irrecuperable. Es de tener en cuenta que las tradiciones orientales acumulan modos y prácticas de vida, algunas veces poco contaminadas con las desviaciones occidentales, sobre las cuales algo quedó dicho. Agrego, con un dejo de ironía: sin embargo no dejan de ser humanos como nosotros, por lo que algo de ellos podemos aprender. Sigamos a Aguado:
El concepto de la Felicidad Nacional Bruta (FNB) fue fundado en base a las tradiciones budistas butanesas y, hoy en día, es desarrollado por el Centro de Estudios de Bután (CBS). Según éste, el concepto de la FNB está constituido por cuatro pilares básicos: la buena gobernanza, el desarrollo socioeconómico sostenible, la preservación cultural y la conservación del medio ambiente. Estos cuatro cimientos fundamentales –construidos a partir de más de 100 sub-indicadores y 33 indicadores– son presentados y monitoreados por el CBS a través de nueve grandes dominios que, sumados, componen el índice de la FNB: 1) el bienestar psicológico, 2) la salud, 3) la educación, 4) el uso del tiempo, 5) la diversidad y resiliencia cultural[1], 6) el buen gobierno, 7) la vitalidad de la comunidad , 8) la diversidad y resiliencia ecológica, y 9) las condiciones de vida .
Debemos tener en cuenta que estos nueve dominios de la FNB (que combinan tanto aspectos objetivos —como los ingresos familiares o los niveles de alfabetización—  como subjetivos, como la satisfacción con la vida) vienen a mostrar, más o menos, las condiciones mínimas por cumplirse en Bután, para que sus habitantes puedan alcanzar una vida feliz. Esto lo lleva a nuestro investigador a sostener:
Con todo ello, y pese a lo que puedan mostrar los indicadores clásicos de progreso y desarrollo (como el PIB y el IDH), salta a la vista que Bután no es un país pobre o subdesarrollado, sino más bien todo lo contrario. Es un país que realmente se ha preocupado por su pueblo y que, al fin y al cabo, se ha atrevido a apostar por otro modelo civilizatorio alejado del capitalismo. Un modelo que pone el centro de atención en aquello que realmente es el fin último de nuestra existencia: la felicidad.
Todos estos requisitos no parecen estar hoy al alcance de los pueblos occidentales, fundamentalmente en la mayor parte de aquellos donde imperan de modo implacable las leyes del mercado. Aguado afirma, con una ironía dolorosa, cuáles son esos impedimentos:
Ante los tremendos recortes en derechos que actualmente están sufriendo muchos de los países que se hacen llamar –a ellos mismos– desarrollados (anteponiendo con este gesto, por norma general, el bienestar de la banca y de los sectores privados al bienestar de su propio pueblo), cabe preguntarse quién es aquí el subdesarrollado.
Lo que se pone en juego es una reflexión profunda y una investigación honesta acerca de una serie de conceptos que aprisionan el pensar de los analistas e investigadores salidos de las universidades de Occidente. Desarrollo, bienestar humano, crecimiento económico (PBI), ingreso per cápita, etcétera, son los conceptos con los que se intenta resolver la satisfacción de los deseos humanos, sin percibir que corresponden a una cultura burguesa que piensa y vive con conceptos de vida materialistas. En este aspecto, Aguado es terminante:
Repensar el concepto de desarrollo es una tarea que lleva tiempo preocupando a académicos de todo el mundo y que ha configurado toda una corriente de pensamiento crítico contra-hegemónico. La idea sería la siguiente: si es éste el desarrollo que nos dicen hay que seguir (un desarrollo capitalista basado en la desigualdad, la privatización de lo público, los recortes en el bienestar de la mayoría y la destrucción de los ecosistemas), entonces… ¡hay que diseñar y promover otro tipo de desarrollo!


[1] El término “resiliencia”, desde el punto de vista emocional/humano, se refiere a la capacidad de los sujetos o de la naturaleza para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas.