domingo, 18 de noviembre de 2012

La crisis estructural del capitalismo III



 Un intelectual muy importante del establishment estadounidense, profesor del Massachussets Institute of Tecnology —el famoso MIT— Dr. Lester Thurow[1], aporta una mirada crítica sobre el proceso que estamos analizando:
El capitalismo tiene sus virtudes y sus vicios. Es una máquina maravillosa para producir bienes y servicios abundantes... pero los mercados libres tienden a producir niveles de desigualdad en los ingresos que son políticamente incompatibles con el gobierno democrático... abandonado a su propia inclinación, en sí mismo el sistema capitalista tiene la tendencia a caer en la inestabilidad financiera o en el monopolio... Si el Gobierno no hubiese acudido al rescate, el capitalismo financiero, según es practicado en los Estados Unidos, estaría derrumbándose... si el sistema bancario no hubiese sido rescatado por el Gobierno, el pánico se habría desatado... y es probable que ahora estuviese en marcha una repetición de la Gran Crisis...
Debe tenerse en cuenta que esto está dicho en 1991. Se puede percibir entonces la agudeza de su mirada que ya estaba advirtiendo sobre las inestabilidades del sistema que se precipitaría luego, en el 2007, en la crisis financiera más grave de las últimas décadas y de difícil pronóstico:
Paradójicamente, mientras Europa oriental privatizaba, Estados Unidos nacionalizaba (¡sic!), el Gobierno  norteamericano se vio  obligado, a principios de 1991, a absorber doscientos mil millones de dólares de activos  privados... Una corporación oficial, la Resolución Trust, se ha convertido de hecho en la principal propietaria norteamericana... En el sector industrial Estados Unidos acaba de ver la punta del témpano de las Corporaciones agobiadas por un exceso de deudas, quebradas por las fusiones y capturas... El capitalismo anglosajón sin ataduras se ve en dificultades para afrontar la situación actual, y tal vez no sea la oleada incontenible del futuro que los personajes de la derecha política se complacen en exaltar.
La idea de un futuro esplendoroso del capitalismo no estaba en la cabeza de este profesor, puesto que observaba las consecuencias del gobierno del republicano Ronald Reagan. Su mirada crítica no apunta a la destrucción del capitalismo y a la sustitución por algún tipo de socialismo, muy por el contrario está advirtiendo sobre los excesos y la voracidad de la práctica de las finanzas que están minando las bases de la estructura económica. Hoy estamos ante la confirmación de sus peores presagios.
Thurow nos ofrece un método en el que se entrelazan los factores psicológicos, los sociológicos, los políticos y los económicos en sus análisis, y eso le otorga una riqueza a sus conclusiones que son poco reconocidas en el modo de pensar de los economistas:
En el capitalismo individualista nadie se preocupa por la preservación de las instituciones. Como el grupo no es importante, la preservación de determinada firma no es importante. El libro “Barbarians at the gates” [que puede ser traducido como Los bárbaros están en la puerta] es una interesante historia de maximización completa del ingreso individual, aunque ello signifique destruir un imperio industrial (como sucedió en el caso de R. J. R. Nabisco). El maximizador de beneficios sencillamente no se preocupa por la posibilidad de destruir la empresa. De lo que se trata es de aumentar su propio ingreso. La fidelidad a las instituciones y a las empresas carece de importancia. Por lo que sabemos acerca de la eliminación de la firma bancaria de inversiones Drexel Burnham Lambert, algunos de los individuos que representaron un papel fundamental en la absorción de R. J. R.Nabisco también estaban dispuestos a destruir su propia firma sólo con el fin de obtener sus bonificaciones anuales. El ingreso actual es más importante para los maximizadores del beneficio que la existencia futura de la empresa.
Encontramos, entonces, en esta explicación líneas de pensamiento que nos abren un ancho cauce para comprender mejor las calamidades que produjeron los financistas rapaces en 2007/8, como consecuencia de operaciones, las hipotecas sub-prime[2], que no repararon en los daños colaterales.


[1] Profesor de Economía y Ex-Decano de la Sloan Business School del Massachussets Institute of Tecnology.
[2] Fueron un tipo especial de hipoteca, preferentemente utilizado para la adquisición de vivienda, orientada a clientes con escasa solvencia, y por tanto con un alto nivel de riesgo de impago.