miércoles, 24 de abril de 2013

La mediatización de las palabras VII


Con anterioridad, recurrí a la tarea de Miguel Guaglianone como investigador independiente y analista de los medios de información, y cité el resultado y las conclusiones de su trabajo. Perdóneseme la insistencia, pero creo necesario volver a citar su opinión por la importancia y la envergadura de sus definiciones.
A un sector de consumidores de medios todavía no se les presenta con claridad el entramado de intereses que ha generado el proceso de la globalización. Por lo tanto, tampoco perciben cómo se ejerce el poder sobre la opinión pública, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo pasado. En una nota que   llamó La manipulación feroz, título que anticipa su contenido, nos brinda una serie de afirmaciones que sugiero se sean leídas detenidamente:
Cada día se va haciendo más público y notorio el hecho de que en nuestra realidad actual, los medios de comunicación constituyen la más poderosa herramienta de dominación -de mucho mayor alcance que las armas- que utilizan las elites dominantes para mantener su poder sobre las grandes poblaciones del planeta. El conglomerado de megacorporaciones (entre 10 y 12) que controlan no sólo a los medios de prensa, radio y televisión, sino también el inmenso negocio del entretenimiento y la cultura de masas (que comprende el mundo editorial, el de la música, el cine, la producción y distribución de contenidos para televisión, y maneja en todo el mundo salas de cine, de teatro, sitios de Internet y parques temáticos al estilo de los creados por Disney) es quien elabora los mensajes comunicacionales que nos bombardean diariamente.
En otro trabajo mío[1], he analizado el problema que se le presenta a la democracia frente a este entramado de poder e intereses muy concentrados. La tarea de penetración y dominación fue elaborada y planificada por especialistas de las consideradas más prestigiosas universidades de los Estados Unidos. Su aplicación fue ejecutada lenta y sutilmente a lo largo de las últimas décadas como preparación del lanzamiento, con bombos y platillos, de la cultura globalizada. Esa penetración cultural fue la pantalla que ocultó lo que realmente se estaba haciendo o, por lo menos, minimizó el impacto del plan militar de los saqueos en el Medio Oriente y norte de África. Sigamos leyendo:
En un común acuerdo de objetivos e intereses, estas mega-corporaciones (que no solo manejan lo comunicacional, sino que cubren áreas que van desde la extracción de petróleo hasta la fabricación y venta de armas) nos suministran cotidianamente una “realidad” y una visión del mundo que es la adecuada para mantener el predominio de los grandes capitales acumulados que ellas (y el resto de sus primas y hermanas)  representan, y el poder político que los acompaña. Son muchas las formas en que este sistema hegemónico impone en las mentes y corazones de la gente “su” verdad. Es complejo el sistema que se ha desarrollado para el control, y el estudio de sus diferentes facetas implica un esfuerzo para quienes tratamos de combatir este proceso. Facetas que van desde la ocultación o la deformación y falsificación de los hechos, hasta las formas más sutiles de imponer subyacentemente sistemas de valores y creencias, o que llegan hasta presentar e imponer una “realidad virtual” adecuada a los intereses de quienes manejan los hilos del poder. A través de esta red, los poderes hegemónicos imponen al mundo una cosmovisión propia, que funciona como efectivo sistema de opresión de grandes masas, han establecido el más efectivo sistema de control: lograr que los dominados piensen y vean el mundo con los mismos ojos de los dominadores.
Es probable que el lenguaje se presente como muy brutal, áspero, lacerante. Ello se debe a que hemos sido parte de los resultados de esa campaña que fue condicionando nuestras mentes. La educación recibida en el sistema escolar, en la que se nos inculcaba el respeto por la civilización occidental, por sus grandes realizaciones, sus grandes ideales, sus valores eternos nos había preparado para este logro: civilización o barbarie[2] fue el lema de nuestra formación. Una vez más, la manipulación de los significados de las palabras. 


[1] Puede consultárselo en la página www.ricadovicentelopez.com.ar La democracia ante los medios de comunicación.
[2] En la página www.reflexión-politica.com.ar/cuadernos-de-reflexiones, puede consultarse mi trabajo Civilizados y  bárbaros.