domingo, 28 de julio de 2013

Reflexiones finales sobre la decadencia I



Quiero empezar con una cita de un luchador estadounidense. Por su defensa de los derechos civiles y por su espíritu antibelicista tal vez sea uno de los autores más importantes de la izquierda de ese país. Su trayectoria estuvo marcada tanto por su labor académica en la Universidad de Boston, como por su compromiso político. Estoy hablando del profesor Howard Zinn[1] (1922-2010) historiador social. La cita pretende cumplir la función de despejar toda duda respecto de que puedo estar trasluciendo una mirada algo escéptica o apocalíptica. Este trabajo ha pretendido proponer información y reflexiones para un análisis, lo más profundo posible, acerca de en qué mundo vivimos y sus posibles caminos de superación:
Un optimista no es necesariamente un risueño despistado, cantando tiernamente en la penumbra de nuestros tiempos. Tener esperanza en la adversidad no es una simple necedad romántica. Se basa en el hecho de que la historia de la humanidad no se basa solamente en la crueldad, sino también en la compasión, el sacrificio, el valor y la virtud. Lo que decidamos enfatizar en esta sinuosa historia determinará nuestras vidas. Si solo vemos lo peor, se derrumba nuestra capacidad de actuar. El recordar tiempos y lugares, y son muchos, donde la gente se ha comportado dignamente, nos da la voluntad de actuar, y por lo menos la posibilidad de virar este mundo perinola en una diferente trayectoria. Y si actuamos, aun en mínima capacidad, no tenemos que esperar un  espléndido futuro utópico. El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir hoy tal como creemos que la gente debe vivir, en desafío total ante el mal que nos rodea, es en sí una victoria extraordinaria.
El tema de la decadencia de las culturas ha sido tratado por importantes pensadores en las últimas décadas, no es una novedad. Lo que me ha empujado a proponerlo como tema de reflexión fue, como ya quedó dicho, la relevancia que asume ante la caracterización que hace de este momento de la historia planetaria un informe presentado por las Agencias de Inteligencia a la Casa Blanca.
Al hablar de la civilización occidental, lo que se está mentando es, en rigor, Europa con una serie de prolongaciones (americanas, australianas, etc.), lo que también puede denominarse, como lo hacen autores de las últimas décadas, el Mundo Noratlántico. Es allí donde se ha elaborado a partir del siglo XIX un relato de la historia que se ha enseñado en el sistema educativo bajo el título de Historia Universal, se ha logrado con esa invención de la ciencia histórica moderna la justificación del dominio mundial de los últimos cinco siglos. En la publicación digital La razón histórica. Revista hispanoamericana de Historia de las ideas se puede leer una descripción crítica sobre el tema:
Desde su nacimiento en la Modernidad, y más especialmente, con su elevación a los altares de cientificidad en el siglo XIX, hemos adiestrado nuestra mente acorde con un esquema lineal y trimembre, que Oswald Spengler destroza por completo, aunque con reducido éxito, nos tememos. El esquema trimembre, consabido desde la escuela primaria es: Edad Antigua-Edad--Media-Edad--Moderna… Las tres eras acusan un marcado “cronocentrismo”. Nuestro tiempo es el centro desde el que creemos gozar del derecho a juzgar y comprender los demás.
Esta convicción de ser el centro fundamental del planeta, desde el cual se irradia la cultura y el pensamiento filosófico, generó la idea de estar situados en la cúspide histórico-social de la máxima perfección y clarividencia. Esa idea penetró en las culturas de la periferia como una historia oficial, vigente todavía hoy en las universidades y academias[2] de la mayor parte del mundo.



[1] Sus planteamientos incorporaron ideas procedentes del marxismo, el anarquismo y el socialismo. Desde la década de 1960, fue un referente de los derechos civiles y el movimiento antibélico en los Estados Unidos.
[2] Puede consultarse en la página www.ricardovicentelopez.com.ar mi trabajo Me enseñaron todo mal, para profundizar sobre el tema.