domingo, 4 de mayo de 2014

La democracia en peligro XI



Es necesario analizar por lo menos dos tipos de peligros que se ciernen sobre la democracia de partidos de cuño liberal. Comienzo por un proceso viejo, aunque acentuado en las últimas décadas, cuyo ejemplo más claro puede estudiarse en los juegos de poder de los Estados Unidos. Me apoyaré en un reciente artículo de un veterano periodista canadiense-estadounidense, fino analista de temas políticos, económicos y financieros, columnista de prestigiosas publicaciones como The New York Times, PBS NewsHour y La Jornada de México, David Brooks. Interesa, para ubicar el perfil de este periodista, leer la calificación con que lo define Wikipedia: «Es conocido por sus puntos de vista conservadores».
Con estos antecedentes, conociendo la matriz ideológica de este periodista, podemos leer sus críticas a la democracia del Gran País del Norte, en un reciente artículo titulado ¿Fin de la democracia? (30-8-13) en el que analiza el estado de la democracia estadounidense. Comienza de este modo:
 Hay cada vez más dudas sobre si aún existe la democracia en este país, con voces destacadas declarando que tal cosa es nula y vacía. Noam Chomsky lo viene diciendo desde hace tiempo. Gore Vidal había concluido que el estadunidense era un sistema de un solo partido, con dos alas derechas. Algunos han afirmado que la creciente desigualdad económica, la concentración de riqueza, efectivamente, anulan la democracia. Otros advierten que esto ya es una plutocracia, y que tiene elementos de un Estado dictatorial o totalitario. Chris Hedges, corresponsal de guerra y Premio Pulitzer, del New York Times, y más recientemente, ya como comentarista/analista independiente, concluye que, con el juicio y condena de Bradley Manning, el juego democrático ya se acabó en este país.
Esta descripción de sucesos emergentes de los últimos tiempos, ordenados como una sucesión de ataques a los métodos y valores democráticos, sorprende y conmueve la conciencia del ciudadano de a pie, no habituado a este tipo de informaciones. Con el añadido del mayor peso de los periódicos en los que publica esta nota.  Sus palabras son demasiado fuertes para ese ciudadano pero, no por ello, debe dejar de leerse. Continúa así:
El veredicto rápido y brutal impuesto a Manning[1] implica que nos hemos vuelto un país gobernado por gangsters, afirma Hedges en su columna en Truthdig (www.truthdig.com) la semana pasada. «Señala la inversión de nuestro orden moral y legal, la muerte de los medios independientes, y el mal uso abierto y flagrante de la ley para prevenir cualquier supervisión o investigación de los abusos oficiales del poder, incluidos crímenes de  guerra. La pasividad de la mayoría de los ciudadanos de la nación –la población más espiada, monitoreada y controlada en la historia humana– ante el linchamiento judicial de Manning implica que ellos son los siguientes. Ya no quedan mecanismos institucionales para detener la trituración de nuestras libertades civiles más fundamentales…o para advertir sobre la guerra preventiva, el asesinato de ciudadanos estadounidenses por el gobierno y la anulación de la privacidad”, escribió.
De haber procedido así cualquier otro desconocido, su exabrupto podría haberse calificado de izquierdista, panfletario, con intenciones aviesas. Pero no es el caso. A continuación, Chris Hedges, cuyos antecedentes y premios ya ha mencionado como aval de sus afirmaciones, da un paso más:
Subrayó que la sentencia de Manning es uno de los días más importantes de la historia estadunidense: «marca el día en que el Estado formalmente declaró que todos aquellos que nombran y revelan sus crímenes se volverán prisioneros políticos o serán forzados, como Edward Snowden, y tal vez Glenn Greenwald, de  quedarse en el exilio el resto de sus vidas. Marca el día en el cual el país dejó toda pretensión de democracia… marca el día en que removió la máscara de la democracia, ya de por sí una ficción, y su sustitución por la cara fea y desnuda del totalitarismo corporativo… Aquellos que no aceptan el poder estatal ilimitado, siempre el camino a la tiranía, serán perseguidos sin tregua. El miércoles nos volvimos vasallos».


[1] Bradley Edward Manning, (1987) fue soldado y analista de inteligencia del ejército de los Estados Unidos. Cobró notoriedad internacional por haber filtrado, en WikiLeaks, miles de documentos clasificados acerca de las guerras de Afganistán —conocidos como “los diarios de la Guerra de Afganistán”— y de Irak, incluidos numerosos cables diplomáticos de diversas embajadas estadounidenses y el video del ejército conocido como Collateral Murder ('asesinato colateral').