miércoles, 24 de octubre de 2012

El mito de la juventud mejor preparada I



 La década de los sesenta y setenta puso en el primer nivel del escenario internacional a un sector de la población que había recibido poca atención de los investigadores y los periodistas. Tal vez, dos acontecimientos que se produjeron sobre el final de los sesenta catapultaron a los jóvenes a la primera plana de los diarios:
Uno fue lo que se ha conocido como Mayo francés o Mayo del 68: una cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, a ellos se sumaron posteriormente grupos de obreros industriales. La magnitud de las protestas no había sido prevista por el gobierno francés, y puso en una muy difícil situación al gobierno de Charles de Gaulle, que llegó a temer una insurrección de carácter revolucionario tras la extensión de la huelga general.
Un año después el festival de música y arte de Woodstock (Woodstock: 3 Days of Peace & Music) fue uno de los festivales de rock que congregó gran cantidad de jóvenes y de los hippies más famosos de la historia. Tuvo lugar en una granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16, 17 y 18 de agosto de 1969. Los cálculos hablan de una concurrencia entre 400.000 y 500.000 de jóvenes reunidos allí. Los hippies estaban en contra de la guerra de Vietnam, por lo que Jimi Hendrix[1] (1943-1970) tocó el himno estadounidense solamente con una guitarra eléctrica como signo de protesta a los comportamientos bélicos del gobierno. Los ideales que los convocaban eran: el pacifismo, el amor libre, la vida en comunas, el ecologismo y el amor por la música y las artes.
En América Latina la politización de ciertos sectores de jóvenes radicalizó sus propuestas emprendiendo algunos la lucha armada como camino para la construcción de una sociedad más justa. Se puede decir que este salto de la juventud a aparecer en las noticias internacionales marcó una entrada en ese escenario no prevista pocos años antes. Los procesos militares apuntaron la represión sobre ellos con una saña y criminalidad que tampoco era prevista para entonces.
Las décadas siguientes fueron testigos de una sistemática despolitización de los sectores juveniles como consecuencias del terror a que fueron sometidos grandes sectores de la población. El terror fue el arma que se utilizó para el logro de ese propósito.
Esta introducción es útil para leer una nota del prestigioso académico y periodista español, Marcos Roitman Rosenmann[2] (1955), que publicó en La Jornada de México el 14-07-2012, en la cual se detiene en el análisis de la situación en que se encuentran los jóvenes ante este mundo globalizado. Allí nos dice:
En todo informe que se precie, cuando se analiza la juventud del siglo XXI, se destaca su elevado nivel de formación. Se le atribuye estar mejor capacitada y tener, dado la evolución informática, una visión del mundo de la cual carecían sus homólogas del siglo XX. Los adelantos tecnológicos les brindan estar en las redes sociales y gozar de una comunicación horizontal, más democrática y abierta con una velocidad de vértigo. Vivir al instante lo que sucede en el mundo. Asimismo, se le adjudican comportamientos inherentes a su tiempo, ser emprendedores, independientes, decididos y sobre todo competitivos. Asimismo, estadísticas publicadas por organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), subrayan la disminución del analfabetismo y la baja deserción escolar en las últimas décadas. Tal circunstancia se refleja en un aumento de la juventud que desea seguir estudios universitarios y de posgrado, lo cual abre un abanico de oportunidades para los jóvenes, ávidos de incorporarse al mundo laboral. Cada vez son más los jóvenes que culminan con éxito sus ciclos escolares.
Señala que América Latina está incorporando una proporción creciente de estudiantes que obtienen diplomas, obligando a las universidades a diversificar su oferta. Se está produciendo una revolución educativa en todos los sentidos. El mercado laboral en un orden "globalizado" impone mayores exigencias que obligan a los jóvenes a redoblar esfuerzos para ingresa en un mercado más competitivo y han interiorizado el mensaje y se han puesto a funcionar, la consigna es: “Todos contra todos”. Nuestro autor avanza:
Sin embargo, la crisis actual los ha dejado varados. Sus esperanzas se han frustrado, no pueden realizar sus sueños y sienten frustración. El relato del neoliberalismo se desvanece y resulta ser un espejismo. ¿Y ahora qué hacemos con una juventud formada, deseosa de comerse el mundo, a la cual se le cierran las puertas? Sus padres invirtieron en educación, como un activo para que pudiesen vivir mejor, progresar y ser miembros de una exitosa clase media consumista. Pero el capitalismo depredador les da un baño de realidad y les indica que su futuro es incierto y poco gratificante. Ante tal fraude, la juventud se indigna, sale a la calle, protesta, toma las plazas y demanda ser atendida en sus reivindicaciones. El considerado factor diferenciador, su mejor formación, se constituye en una dificultad y, a veces, en un hándicap: La escasez de empleo les hace bajar sus expectativas y contratarse en cualquier cosa. Los ejemplos son muchos.



[1] Es considerado y citado frecuentemente por varios artistas y por varios críticos y la prensa en general como el más grande guitarrista de la historia del rock and roll, además de ser uno de los mayores innovadores y más influyentes artistas en una gran cantidad de géneros.
[2] Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.  Profesor Titular en las materias  Estructura Social América latina; Estructura social Contemporánea; y Estructura social de España en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Colaborador habitual del  Periódico La Jornada de México; Clarín de Chile; Correo del Orinoco de Venezuela y Le Monde Diplomatique edición España.