miércoles, 5 de diciembre de 2012

La crisis ideológica del capitalismo occidental I



Con este título publicó hace poco Joseph E. Stiglitz (1943- ) economista y profesor estadounidense, Premio Nobel de Economía (2001), del que ya hemos leído sus opiniones en este blog, una nota en la que aborda el problema de la crisis del sistema capitalista revisando el sistema de ideas que lo sostienen. Entendiendo, lo que puede compartirse como una verdad importante, que si esas ideas no hubieran calado tan hondo en la conciencia ciudadana del planeta no hubiera llegado a esta tan grave situación:
Tan sólo unos años atrás, una poderosa ideología – la creencia en los mercados libres y sin restricciones – llevó al mundo al borde de la ruina. Incluso en sus días de apogeo, desde principios de los años ochenta hasta el año 2007, el capitalismo desregulado al estilo estadounidense trajo mayor bienestar material sólo para los más ricos en el país más rico del mundo. De hecho, a lo largo de los 30 años de ascenso de esta ideología, la mayoría de los estadounidenses vieron que sus ingresos declinaban o se estancaban año tras año. Es más, el crecimiento de la producción en los Estados Unidos no fue económicamente sostenible. Con  una porción importante del ingreso nacional de los EE.UU. siendo destinado para tan pocos, el crecimiento sólo podía continuar a través del consumo financiado por una creciente acumulación de la deuda.
La afirmación es impactante dado que contradice el discurso oficial de los grandes medios. Lo que se sigue repitiendo es que sólo una incorrecta conducta de algunos operadores de bolsa, ávidos de ganancias extraordinarias de corto plazo, habían provocado la crisis 2007/8. Y que de ella se saldría en un período corto. Nada de ello sucedió y hoy Europa es un laboratorio de las peores políticas contra las clases trabajadoras. Nos confiesa el profesor:
Yo estaba entre aquellos que esperaban que, de alguna manera, la crisis financiera pudiera enseñar a los estadounidenses (y a otros) una lección acerca de la necesidad de mayor igualdad, una regulación más fuerte  y mejor equilibrio entre el mercado y el gobierno. Desgraciadamente, ese no ha sido el caso. Al contrario, un resurgimiento de la economía de la derecha, impulsado, como siempre, por ideología e intereses especiales, una vez más amenaza a la economía mundial – o al menos a las economías de Europa y EEUU, donde estas ideas continúan floreciendo.
Atribuye la causa de la profundización a la obstinada miopía que impide ver el abismo próximo que amenaza a los países más comprometidos, como Grecia, Italia, España, etc. En los EE.UU., este resurgimiento de la extrema derecha, «cuyos partidarios, evidentemente, pretenden derogar las leyes básicas de las matemáticas y la economía, amenaza con obligar a una moratoria de la deuda nacional». Todo el programa económico que pregonan, como los famosos “recortes de gastos”, en medio de la crisis en curso, provocada por la ideología de libre mercado, sólo acarreará, simple e inevitablemente, la prolongación de la recesión con los graves costos sociales que ya se pueden apreciar.
¿Cómo se llegó hasta acá? Nos recuerda las barbaridades de las políticas del gobierno de Busch:
Hace una década, en medio de un auge económico, los EE.UU. enfrentaba un superávit tan grande que amenazó con eliminar la deuda nacional. Incosteables reducciones de impuestos y guerras, una recesión importante y crecientes costos de atención de salud – impulsados en parte por el compromiso de la administración de George W. Bush de otorgar a las compañías farmacéuticas rienda suelta en la fijación de precios, incluso con dinero del gobierno en juego – rápidamente transformaron un enorme superávit en déficits récord en tiempos de paz.
¿Qué hacer en estas circunstancias? Exactamente lo contrario de lo que se está haciendo, y en sus propuestas podemos encontrar similitudes con lo que se hizo en esta década que permiten explicar el resurgimiento de América Latina:
Los remedios para el déficit de EE.UU. surgen inmediatamente de este diagnóstico: se debe poner a los Estados Unidos a trabajar mediante importantes estímulos a la economía; se debe poner fin a las guerras sin sentido; controlar los costos militares y de drogas; y aumentar impuestos, al menos a los más ricos. Pero, la derecha no quiere saber nada de esto, y en lugar de ello, está presionando para obtener aún más reducciones de impuestos para las corporaciones y los ricos, junto con los recortes de gastos en inversiones y protección social que ponen el futuro de la economía de los EE.UU. en peligro y que destruyen lo que queda del contrato social. Mientras tanto, el sector financiero de EE.UU. ha estado presionando fuertemente para liberarse de las regulaciones, de modo que pueda volver a sus anteriores formas desastrosas y despreocupadas de proceder.