miércoles, 25 de septiembre de 2013

La Doctrina Social de la Iglesia y el pensamiento político moderno XV



Cierro esta serie de notas, que tuvo la intención de aportar al debate político serio las poco conocidas enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia que le agregarían profundidad y densidad. Se puede encontrar en ellas un intento de ir al fondo de los problemas de los hombres y mujeres de este mundo, en caso de ser incorporada como una vertiente más del pensamiento social y de la filosofía política moderna.
El profesor Doctor Demetrio Velasco Criado, docente de Pensamiento Político en la Universidad de Deusto, que depende de la Compañía de Jesús, además es miembro del Consejo de Dirección de Iglesia Viva y miembro de Justicia y Paz. Escribió un folleto sobre este tema que tituló, con mucha ironía, La propiedad ¿es un robo? que publicó Cristianismo y Justicia de Barcelona, una institución de investigación y difusión del pensamiento cristiano. Si el lector se ha extrañado, a lo largo de estas notas, de tanta referencia institucional a la pertenencia de la Iglesia de personas, editoriales y universidades, es que creí necesario avalar los textos, sus contenidos y sus afirmaciones, como pertenecientes al nudo central del pensamiento cristiano y firmadas por autores de esa pertenencia religiosa. Esto, al ciudadano de a pie, puede resultarle sorprendente por la poca publicidad que tienen, y radica allí el intento mío.
Dije con mucha ironía puesto que recupera una frase del anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon[1] (1809-1865), que en su tiempo escandalizó a la burguesía, de un libro cuyo título era ¿Qué es la propiedad? Y en cuyas páginas aparecían frases como: «la propiedad es un robo», y otras menos conocidas como la «propiedad es imposible». El profesor inicia su texto con la afirmación siguiente:
El derecho de propiedad privada, tal como se ejerce y legitima hoy en nuestras sociedades, es un escándalo para la razón moral y para la fe cristiana. El que se pueda ser propietario de recursos ilimitados, sin graves reparos legales y morales, cuando una gran parte de la población mundial carece de lo necesario para vivir, es un hecho que refleja la “dialéctica criminal” que rige nuestro mundo. Pero, si esta situación es gravísima, no lo es menos la legitimación ideológica de la misma, que pretende presentarla como “normal” e incluso como “razonable”. ¿Cómo ha sido posible afirmar, durante siglos, que el derecho de propiedad privada es un derecho natural y sagrado al que se subordinan y del que dependen todos los demás derechos humanos, por fundamentales que sean?
Estas palabras que, como dije antes, pueden sorprender al lector poco informado, forman parte de la médula de las prédicas del profeta de la Palestina Jesús de Nazaret. Por tal razón el profesor agrega:
Solamente, conociendo las raíces histórico-ideológicas de las que se sigue alimentando lo que vamos a llamar “el imaginario propietarista”, podremos saber cómo deslegitimarlo y cómo hacer viable una forma de apropiación y dominio de los recursos más acorde con la dignidad humana y más respetuosa del ecosistema que nos acoge. Una mirada a la praxis de Jesús nos ayudará en dicho empeño. Entre las innumerables definiciones del ser humano, hay una que está latente en toda la historia del pensamiento, al menos del occidental: la de “animal propietario”. La connatural indigencia del ser humano para poder subsistir por sí mismo, se refleja en la necesidad de apropiarse de las cosas que lo rodean, con la ayuda de los demás o a sus expensas. El instinto de apropiación se evidencia cada día en la forma en que el niño, indefenso y carencial aprende a vivir y expresarse con las palabras “mío” y “mía”. Todas las disciplinas del saber humano han resaltado esta dimensión antropológica básica, que bien podemos calificar como un existencial humano.
Anota al pie de página, para una  mejor comprensión del párrafo: «Se llama existencial a un rasgo que –aunque no pertenece a la esencia o a la definición de un ser, está presente en todos los miembros de esa definición. Ej.: en el caso del hombre: la risa, o la sexualidad». Continúa:
Y, como ocurre con otros existenciales humanos (el poder o la sexualidad), también la propiedad ha mostrado ser un arma de doble filo. A la vez que se manifiesta como una forma ineludible de realización humana, puede convertirse, y se convierte, en una amenaza tanto para uno mismo como para los demás y para la misma naturaleza que lo acoge como huésped. Por eso, la cuestión de la propiedad ha sido siempre problemática y ha necesitado ser pensada y legitimada.
Creo que es necesario poder pensar desde esta sabiduría la crisis en la que hoy nos vemos sumergidos, hacia un mundo más humano.


[1] Filósofo político y revolucionario francés, y, junto con Bakunin y Kropotkin uno de los padres del pensamiento anarquista.