domingo, 22 de diciembre de 2013

El oficio del señor Durán Barba VII



La sapiencia y habilidad profesional de este investigador de marketing político — especialidad que con su solo enunciado dice todo lo que se puede explicar sobre ella— le alcanza, si se me permite el lenguaje futbolero, para jugar en las divisiones inferiores sin mucha esperanza de ascender. Leerlo o escucharlo lo desnuda por completo. En el ranking de sus competidores, no alcanza a clasificar.
En la reciente nota del periodista especializado en investigación, Alberto López Girondo, Los superhéroes del marketing político (Info News –29-11-13), juega con una analogía que permite una mejor comparación del tema con personajes de  la sección Dibujos Animados. De este modo, tal vez, pueda leerse en su carácter humorístico para así descomprimir lo triste y preocupante de su contenido. Nos presenta la publicación una reseña de algunos de estos personajes que han desfilado por el escenario político:
A fines del siglo pasado, la Argentina se desayunaba con la llegada de asesores de imagen estadounidenses para la campaña que llevó al gobierno al radical Fernando de la Rúa. Su principal contendiente, Eduardo Duhalde, se había traído a la estrella del momento, James Carville, gestor de la campaña que llevó al poder a Bill Clinton. La Alianza no se había quedado atrás y convocó a Dick Morris, que había trabajado para los republicanos… Otros consultores de marketing político tendrían su cuarto de hora de fama hasta llegar al inefable ecuatoriano Jaime Duran Barba.
No sé si puede consolarnos el saber que no tenemos el monopolio de contar con las prácticas de este tipo de “profesionales”, cuyos máximos exponentes residen y ejercen su “profesión” en la Gran Democracia del Norte. Los que emigran hacia las tierras subdesarrolladas son aquellos que no clasifican para las ligas mayores. Avanza la nota:
Por estas horas, un experto en vender candidatos se ufana de haber hecho otra marca en la culata de su Colt: se trata del venezolano Juan José Rendón Delgado, más conocido como JJ Rendón o directamente JJR, un caraqueño que ostenta un récord de 26 candidatos ganadores y sólo tres derrotas: las tres en su país natal y a manos del chavismo… Como es de rigor, JJR reside en Miami. Y su vuelta a Venezuela se torna complicada en virtud de una causa por violencia de género abierta en un juzgado que pidió a Interpol su captura. JJR fue el hombre detrás de la campaña de Juan Orlando Hernández, proclamado presidente electo en Honduras. Ya había asesorado a Porfirio Lobo Sosa, el hombre del Partido Nacional que ganó los comicios de 2009 tras el derrocamiento de Manuel Zelaya.
Es interesante prestar atención en cómo se repite un esquema de origen de algunos de esos empresarios millonarios convertidos, por obra del marketing, en candidatos políticos. El cliente que paga una campaña plagada de sospechas en Hondura, Juan Orlando Hernández, es presentado así por el autor de la nota:
Es un empresario hondureño proveniente de una familia de clase media rural lo suficientemente próspera como para alimentar y dar estudio a 17 hermanos (el candidato es el número 15). Abogado de profesión y nativo del departamento de Lempira… estudió en el Liceo Militar del Norte y tras graduarse en Tegucigalpa hizo un máster en Administración Pública en Estados Unidos. Desde 1998 es elegido diputado al Congreso Nacional, lo que no impidió que siguiera creciendo su fortuna. Tiene plantaciones de café, hoteles y un pequeño grupo de radios y televisoras en su distrito. Tras el golpe ocupó altos cargos en la asamblea y fue presidente del Congreso con Lobo en el gobierno.
En el mismo estilo de Durán Barba hace gala de un currículum vítae que puede impresionar a algún distraído:
Muestra el CV que él mismo ha colgado en su web, donde se presenta como recibido en Psicología en la Universidad Católica Andrés Bello, con un posgrado en Desarrollo Organizacional y especializaciones en Psicología de la Comunicación y Masas, Planificación Estratégica y Gerencia en Publicidad y Mercadeo, además de estudios en Rumorología, Memética, Cinético-Proxémica y Liderística, todas ellas disciplinas seudocientíficas laterales a la Psicología. También dice que obtuvo un posgrado en Italia, en Ontopsicología.
Me parece que queda claro el cursus honorum que puede exhibir este tipo de candidatos, muy bien asesorados por especialistas de una alta formación académica. Lo grave es que cuentan con dinero suficiente para pagar, en los medios concentrados, facturas suculentas para asegurarse la protección de su imagen y su apoyo político.