miércoles, 16 de abril de 2014

La democracia en peligro VI



Me he detenido en estas consideraciones, porque nos permitirán comprender mejor la distinción propuesta más arriba por el doctor Denis de Moraes, respecto de ese modo de pensar las dimensiones componentes de toda cultura, más técnicamente una estructura social, como partes con cierta autonomía. El desarrollo de los procesos económico-financieros de la sociedad global no ha dado necesariamente, como resultado, iguales formas culturales, ideológicas, políticas. Por el contrario, la pretendida homogeneización ha provocado una serie de estallidos de las particularidades regionales de los pueblos en queja por la política cultural impuesta desde los centros de poder.
Un ejemplo a mano puede ser analizado en la experiencia histórica de la Comunidad Europea. Los diversos países europeos y sus formas de vida y pensamiento han resistido esa intención defendiendo sus perfiles propios; y hoy asistimos a una exigencia de liberación de algunas autonomías dentro de las viejas naciones. Aunque la Comunidad Europea se maneje con los mismos cánones, instituciones y normativas, la vida de sus pueblos se diferencia de acuerdo con sus historias: no es el mismo modo de pensar el de un italiano que de un alemán, aunque las reglas del régimen económico sean muy semejantes. Afinando más el análisis, se podrían percibir las diferencias entre un italiano del norte y otro del sur.
Definido esto, podemos avanzar en el análisis de los procesos democráticos, sus dificultades y limitaciones  ante el poder concentrado de los intereses internacionales que han diseñado un proyecto de avasallamiento de las culturas nacionales, presentado como la globalización. La cantidad de libros, artículos en revistas especializadas, notas en los medios de comunicación, a los que hay que agregar los estudios académicos filtrados en la enseñanza secundaria y universitaria, predicaron que este proceso era el resultado de las fuerzas económico-sociales del desarrollo de la historia de la humanidad. El hombre nada había hecho, ni podía hacerlo, para provocarlo o evitarlo. Se había llegado a la superación de las  fronteras que dividían artificialmente a los hombres. El mundo ya era una sola aldea global.
Propongo, entonces, la lectura que Wikipedia nos ofrece sobre este tema:
La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a escala planetaria que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal, y que han abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales. (subrayados de RVL)
Me permití destacar algunos conceptos que es necesario analizar: habla de unir los mercados —lo que parece un avance de la integración— y afirma después que el proceso fue producido por el capitalismo, lo cual debe ser leído como el interés de los países centrales que, no ingenuamente, intentan ocultar sus modos imperiales de manejarse en el escenario internacional.
El problema de la cultura o imaginario social, analizado antes, debe ser incorporado ahora para preguntarnos por el cómo se presenta hoy la dominación de los países centrales, en una etapa anterior conocida como colonialismo, ahora como una forma global, incorporante, una agregación de pueblos a un concierto polifónico. ¿Es esto así? ¿Es una simple anexión de características articuladas con sus individualidades a un todo orgánico? O, por el contrario, ¿es un nuevo modo del sometimiento mucho más sutil, refinado, que dificulta su detección?