domingo, 20 de abril de 2014

La democracia en peligro VII



Quiero continuar en el análisis de esos modos y conceptos — aparentemente neutros, utilizados por Wikipedia en la descripción del proceso globalizador—, que pueden encontrarse en las diversas formas publicadas  que circulan en las instituciones ya mencionadas (academias, universidades, centros culturales, etc.). Este modo de apariencia ingenua, propuesta y fundamentada por la intelectualidad de los países centrales, es reproducido en las naciones dependientes, por lo general, sin una mirada crítica de sus consecuencias. Agrego, incorporando la reflexión crítica, que el vocablo “globalización” debería ser utilizado como verbo; no, como sustantivo: el verbo exige el uso de la persona gramatical involucrada en la acción descripta. Este acto acarrea la necesidad de la pregunta: ¿Quién globaliza? ¿Quién es globalizado? De este modo, la globalización pierde su aparente condición de fuerza telúrica, cósmica, climatológica o de fuerza histórica neutra, y deja en claro cuáles son los intereses ocultos tras este modo de presentarlo. Continuemos leyendo y pensando la definición propuesta por la página consultada:
En lo económico, se caracteriza por la integración de las economías locales en una economía de mercado mundial, donde los modos de producción y los movimientos de capital se configuran a escala  planetaria (Nueva Economía). Así, cobran mayor importancia en el rol de las empresas multinacionales y la libre circulación de capitales, junto con la implantación definitiva de la sociedad de consumo.
El ordenamiento jurídico también siente los efectos de la globalización y se ve en la necesidad de uniformizar y simplificar procedimientos y regulaciones nacionales e internacionales, con el fin de mejorar las condiciones de competitividad y seguridad jurídica, además de universalizar el reconocimiento de los derechos fundamentales de la ciudadanía.
En lo cultural, se caracteriza por un proceso que interrelaciona las sociedades y culturas locales con una cultura global (“aldea global”). Al respecto, existe divergencia de criterios sobre si se trata de un fenómeno de asimilación occidental o de fusión multicultural.
Se presenta como una integración de las economías; sin embargo, los términos y las reglas de esa integración se debaten en el seno de la Organización Mundial del Comercio, en la cual imperan los intereses de las multinacionales. La libre circulación de capitales está avalada por dos instituciones financieras: Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional. Nos ha tocado padecer sus planes, y hoy demuestran con toda claridad lo que pretenden en Grecia, Italia, España, etc.
 Menciona la universalización de los derechos de la ciudadanía: nos preguntamos, entonces, “¿Se incluye a los inmigrantes maltratados y expulsados de los países centrales”? Asimismo, agrega que este proceso de integración exige uniformizar y simplificar procedimientos para esos logros. Y respecto de la cultura, no queda claro si es una actitud imperial del Occidente capitalista o una fusión multicultural, lo que parece un debate libre, aunque siempre bajo el predominio de la cultura moderna noratlántica.
El artículo termina con una consideración sobre cómo debe calificarse todo este proceso globalizador: la valoración positiva o negativa de este fenómeno, o la inclusión de definiciones alternas o características adicionales para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden variar según la ideología del interlocutor. Esta consideración se debe al gran entusiasmo despertado por el fenómeno globalizador en algunos sectores; en otros, ha despertado un profundo rechazo (antiglobalización), aunque también se han manifestado posturas eclécticas y moderadas.
Dejo aquí expresado que no le atribuyo mala intención al artículo de la enciclopedia internética. Sólo intento subrayar la actitud ingenua y no comprometida con que aborda sus análisis, actitud  no ajena a muchos académicos y profesores universitarios.