domingo, 8 de junio de 2014

El capitalismo y la felicidad humana III



Me he detenido en algunas consideraciones sobre el concepto de felicidad para ofrecer un marco de comprensión que facilite la lectura de la investigación que estoy ofreciendo. Hemos podido apreciar las diversas concepciones que giran en torno a ella. Más adelante volveré sobre este análisis encuadrado dentro de un marco más abarcador que posibilite una mejor comprensión. Debo ahora abocarme al primer concepto que propone el título, el capitalismo, merece también un análisis detallado para evitar caer en la confusión que provoca la cantidad de definiciones que circulan. Mi intención es proponer un significado que debe tenerse presente en el contexto de este trabajo. No hablo de una definición verdadera, sino de una posible, entre otras muchas, que elijo para ser utilizada en el desarrollo de este tema.
Para mantener el método que he utilizado, comenzaré por una definición accesible que nos ofrece Wikipedia:
El capitalismo es un orden o sistema social y económico que deriva del usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, que se encuentra mayormente constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de beneficios, así como de relaciones laborales tanto autónomas como asalariadas subordinadas a fines mercantiles. (subrayados RVL)
Veamos las condiciones que la definición propone para poder señalar con claridad cuándo y dónde se puede decir que la sociedad presenta un sistema capitalista de producción: a.- la existencia de un régimen jurídico que garantice la propiedad privada, y especialmente sobre los medios de producción; b.- la producción de realiza con el objetivo de obtener beneficios monetarios, los mayores posibles; c.- debe existir un sistema social en el que haya personas libres que se ofrecen en condición de asalariados. Sigamos leyendo:
En el capitalismo, los individuos, y/o empresas usualmente representadas por los mismos, llevan a cabo la producción de bienes y servicios en forma privada y autónoma, dependiendo así de un mercado de consumo para la obtención de recursos. El intercambio de los mismos se realiza libremente a través del comercio, y por tanto la división del trabajo se desarrolla en forma mercantil y los agentes económicos dependen de la búsqueda de beneficio. A su vez, los precios se forman mayoritariamente en un mercado libre que depende de las interacciones entre una oferta y una demanda dadas por las elecciones de productores y consumidores. (subrayados RVL)
Las relaciones sociales están condicionadas por las definiciones que el mercado va ocasionando dentro de la dinámica de la oferta de todo bien vendible (incluida la mano de obra); adecuándose a las características de la demanda. Todo ello enmarcado dentro del supuesto, admitido y compartido, de que es necesario que cualquier tipo de actividad que se desarrolle deba producir ganancias. Una vez que queda claro todo este planteo cuidadoso se puede aventurar una definición:
Se denomina sociedad capitalista a toda aquella sociedad política y jurídica originada sobre la base de una organización racional del trabajo, del dinero y de la utilidad de los recursos de producción, caracteres propios de este sistema económico. En el orden capitalista, la sociedad está formada por clases socioeconómicas. El nombre de sociedad capitalista se adopta comúnmente debido al hecho de que el capital como relación de producción se convierte en un elemento económicamente predominante. (subrayados RVL)
La definición que he utilizado tiene una ventaja sobre algunas otras. Se define como capitalista a toda sociedad que cumple con todos los requisitos detallados. Por lo cual es posible definir claramente que su origen debe ser ubicado en la Inglaterra del siglo XVIII y que la Revolución industrial fue una consecuencia del desarrollo y de las necesidades que impuso ese capitalismo.