miércoles, 11 de junio de 2014

El capitalismo y la felicidad humana IV



Debo partir de una información sobre la etapa de la Revolución industrial: el sistema en sus primeros pasos de fines del siglo XVIII y comienzo del XIX deslumbró por su capacidad de producir bienes en cantidad y calidad como nunca se había conseguido hasta entonces. La memoria de las hambrunas medievales hacía temer sobre el problema de la producción respecto del crecimiento poblacional. Los efectos beneficiosos de la capacidad capitalista naciente todavía no habían logrado convencer de que esa dificultad podría ser superada con las nuevas técnicas de fabricación.
Las dudas eran tales que Thomas Robert Malthus[1] (1766-1834) realizó un estudio en el que creía demostrar que «la población tiende a crecer en progresión geométrica, mientras que los alimentos sólo aumentan en progresión aritmética», razón por la cual pronosticaba que llegaría un día, no muy lejano, en que la población no obtendría los medios suficientes para sobrevivir por escasez de alimentos. Esta conclusión lo llevaba a aconsejar «el empleo de medios preventivos y represivos». No se atrevió a hacer pública esta tesis por lo cual su libro tuvo una edición anónima. En el primer capítulo de su libro dice:
Mas en el hombre los efectos de éste obstáculo (límites naturales de espacio y alimento) son muy complicados; guiados por el mismo instinto, le detiene la voz de la razón que le inspira el temor de ver a sus hijos con necesidades que no podrá satisfacer. Si cede a este justo temor es muchas veces por virtud. Si por el contrario le arrastra su instinto, la población crece más que los medios de subsistencia.
Karl Marx[2] (1818-1883) critica esa tesis. Su punto de partida es: la existencia de clases muy pobres no es el resultado de la escasez de alimentos o de sus precios elevados, sino que radica en su injusta distribución. Mauricio Schoijet[3], en un artículo, que lleva por título: La recepción e impacto de las ideas de Malthus sobre la población, comenta esa crítica:
Pero probablemente la crítica científica más demoledora fue formulada por Marx, después de la muerte de Malthus, en ella apunta a un aspecto que aparentemente no se ha percibido sobre las metodologías utilizadas por las ciencias sociales. Marx afirmó que después de la gran hambruna que a fines de la década de 1840 provocó en Irlanda una reducción drástica de su población por falta de alimentos y la emigración de millones de personas, de haber sido correcta la suposición de Malthus la situación de los irlandeses debió mejorar al haber disminuido la población, y que «puesto que no se observaba tal mejora, las causas de la pobreza de las masas había que buscarlas en el terreno político, es decir, en la opresión colonial inglesa, y no en la población».
Recuperemos ahora la definición de capitalismo como una sociedad de clases. Las grandes diferencias en la distribución de las riquezas producidas, determinada por la propiedad privada y su inequitativo reparto, creaba la riqueza de unos pocos y la miseria de los más. Por ello, dice Marx, las causas deben buscarse en el sistema político y económico y no en las carencias de la naturaleza. La convicción que él compartía, propia del optimismo científico del siglo XIX, se sostenía en la capacidad de las ciencias para resolver todos los problemas. La poca información disponible en esa época respecto a las limitaciones de la Tierra, no le permitió plantearse este problema.
La última mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX olvidó el pasado de hambrunas, tampoco se preguntó sobre si el planeta Tierra era de una capacidad infinita de producir bienes o debía pensarse en algún límite posible.


[1] Fue un clérigo anglicano y erudito británico con gran influencia en la economía política y la demografía. Miembro, desde 1819, de la Royal Society. Popularizó la teoría de la renta económica y es célebre por la publicación anónima del libro Ensayo sobre el principio de la población (1798).
[2] Fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán. En su vasta e influyente obra, incursionó en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía.
[3] Científico e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.