domingo, 3 de marzo de 2013

El periodismo y la libertad de los pueblos II



Estoy pensando en muchos de nosotros parados detenidos ante un puesto de diarios y revistas cómo se nos escapan todas las cosas que Ramonet está exponiendo. Al naturalizar el hecho de la existencia de esa multiplicidad de publicaciones se deshistoriza, se desvanece el contexto histórico que posibilitó que hoy estuviera a nuestro alcance una cantidad inmanejable de información. Esta disponibilidad tiene sus más y sus menos[1]. Sigamos leyendo:
También tenía que existir un material de bajo precio que permitiese precisamente que ese diario impreso se vendiese a un precio barato. Ese material es el papel de nuevo tipo, el papel de periódico, el papel hecho a base de pulpa de árbol y no el papel que existía antes, que era a base de tejido y que costaba muy caro, que no hubiese permitido tener periódicos de amplia difusión. Entonces hay que inventar ese tipo de papel y también se necesita libertad, se necesita la libertad de imprimir. Es interesante observar lo siguiente sobre este último aspecto, que coincide con lo que estoy diciendo: Martí, joven de su tiempo, en cuanto las condiciones estaban reunidas, es decir hay una imprenta que puede multiplicar los diarios, hay una clase social, una categoría social suficientemente amplia para leer, para saber leer la prensa y hay libertad; en ese momento, José Martí crea su periódico.
Hay dos circunstancias en las que debemos detenernos unos segundos para dimensionar la magnitud de lo que estamos leyendo: hablamos de la edad de Martí, veamos ahora el momento histórico que describe el disertante:
Digo es interesante observar lo siguiente: ¿desde cuándo hay libertad de imprenta en Cuba? Bueno, la libertad de imprenta, curiosamente, la da  un capitán general colonial, español. Se llamaba Domingo Dulce y firma un decreto que por primera vez propugna la libertad de imprenta. ¿Cuándo lo da? Lo da exactamente el 9 de enero de 1869. Cinco días más tarde, cinco días, José Martí crea su periódico. O sea, como ven este joven era un joven que estaba esperando con dieciséis años la oportunidad para intervenir y para crear un periódico moderno.
Agrega, a su extremada juventud, dos cualidades dignas de ser repetidas en las aulas donde se cursa la carrera de periodismo y comunicación social: su exigencia de buena escritura y su compromiso con la libertad de su patria. Por ello, el énfasis de la descripción:
No olvidemos que Martí será esencialmente un periodista, un periodista obviamente comprometido, pero periodista, periodista en EEUU para periódicos norteamericanos, periódicos cubanos, periódicos mexicanos, venezolanos, centroamericanos, argentinos, periodista que escribe en cantidad de diarios y que vive la efervescencia que se vivía en el Nueva York industrializado, nuevamente industrializado de aquel momento del siglo XIX. Es esencialmente un periodista. Difunde esencialmente su idea, su manera de ver el mundo. Juan Marinello, inmenso intelectual cubano, define de esta manera el trabajo de José Martí: “Parece innegable que fue el periodismo, un periodismo distinto”… “en el que se vuelcan el gran escritor, el gran revolucionario y el gran artista, el campo donde José Martí alcanza su más alto nivel”. Efectivamente, como periodista; como periodista comprometido.
Ramonet comienza a tender un puente entre épocas para ir comprendiendo el proceso histórico, sus cambios permanentes, pero también la exigencia de valores innegociables:
Martí no solo publica principalmente en los periódicos la mayor parte de su obra, sino que ésta es esencialmente una constante crónica periodística, en la que Martí no solo recoge lo más importante de la actualidad política y artística de su época, sino también los grandes acontecimientos históricos y también los pequeños sucesos diarios. O sea que Martí se comporta como alguien que hoy mantuviese un blog diario sobre lo que ve, lo que observa, lo que lee, lo que frecuenta, etc., una especie de diario personal que es también diario de un testigo y, siempre al servicio de causas nobles, evidentemente, con una alta concepción de lo que debe ser el periodismo.



[1] Se puede consultar al respecto mi trabajo Sociedad, política y medios en la página www.ricardovicentelopez.com.ar .